Las casualidades y esas cosas que únicamente nos pasan cuando estamos de viaje me dan material para sentarme a escribir esta crónica. Como bien lo dice el título voy a escribir sobre viajes, turismo y vacunas habida cuenta que me tocó vivenciar una situación en vivo y en directo referida al tema que les paso a narrar. Ajam, así es, como lo sospechas. Viajé a Estados Unidos, recibí la vacuna del Covid-19 y te lo cuento acá. 

Por Juan Pablo iozzia @juanpabloiozzia

ALGUNAS NOTAS INICIALES 

En las últimas semanas no para de crecer la oferta de planes turísticos que incluyen la vacuna COVID. Algunos destinos como los Emiratos Árabes Unidos, Cuba o Estados Unidos son los sitios que ciertas empresas ofrecen a través de sus redes para comprar paquetes de vacaciones e inmunización. Te ofrecen viaje, alojamiento y una vacuna contra la covid a precios altísimos. No hay ningún organismo oficial que avale este procedimiento y su legalidad se ha puesto en cuestión.

Este tema no sólo tiene relevancia mediática en Argentina, sino en todo el mundo. En nuestro país comenzó a estar en agenda de los grandes medios de comunicación tras el «Vacuna Gate» que implicó a funcionarixs del gobierno nacional como, por ejemplo, el exministro de salud Ginés González García. Luego continuó con los casos de personas famosas.

SOBRE MI VIAJE Y LA VACUNA

Hace dos semanas que estoy recorriendo y trabajando «Home Office» en Estados Unidos (tanto para descubres.com como así también con otros trabajos de comunicación para clientes). La primera semana estuve recorriendo Miami, estado de Florida. Allí, una de cada dos personas latinas con las que hablaba (ya sea en un Uber, en un local de comidas rápidas, en la calle o en un hotel) me preguntaban si me iba a vacunar contra el Covid-19. Mi respuesta fue siempre que no lo había siquiera considerado y, a pesar de ello, estás personas gentilmente me brindaban información de cómo y dónde podía llegar a obtenerla. Y, claro todos ellxs ya inmunizadxs.

Pasó mi tiempo por esos lares y la verdad que no pregunté y averigüé nada. Continué con mi viaje. Me tomé un avión y crucé todo el país hasta llegar a la costa oeste, precisamente al estado de California. Luego de una breve estadía en San Francisco me subí a un bus que me llevara a recorrer algunos pueblitos de mar y montaña. Reservo un motel por Booking y me recibe su dueño, un inmigrante hindú de nombre Aniel que está en el país desde hace más de 30 años. En un inglés que con suerte llega a la categoría de rústico entablo una «conversación» con él. En un momento le pregunto si podía usar la pileta (acá están en primavera y la temperatura supera los 30 grados). Me dijo que no, que no se puede por la situación del Covid-19. Mientras lleno la planilla del check in seguimos hablando y me consulta si estoy vacunado contra la enfermedad que tiene en vilo a la población mundial hace casi un año y medio. Le dije que no, y le pregunté si él la tenía.

– Sí, ya tengo las dos dosis. Gran parte del pueblo la tiene. Si usted quiere yo lo acompaño al vacunatorio que está cerca, podemos ir caminando. Quizás puedan vacunarlo. ¿Le parece? Me respondió.

-Sí, claro. Por qué no. Solté sin titubear…

A la media hora golpeó la puerta de la habitación y encaramos para el vacunatorio. En el camino me contó que quiere visitar a su familia en la India, pero que la cosa allá está complicada por esta maldita pandemia. En el medio dijo unas cuantas otras cosas que no le entendí por más que le pedí que me las repita un par de veces.

Al llegar al vacunatorio, vemos que hay formada una pequeña fila. Sale una enfermera a chequear los turnos de lxs asistentes. Aniel la intercepta, y haciendo las veces de mi interlocutor, le cuenta que me estoy alojando en su motel, que soy extranjero y sobre qué posibilidad existe para que me vacunen. Nos miró a los dos y con una enorme sonrisa dijo inmediatamente que sí, que no había ningún problema. Que volvamos después de las 14.30, hora en la cual ya finalizaban los turnos dados para ese día. A la hora y media volvimos. Mi interprete habló con la mesa de entrada y todo 10 puntos. Lo poco que entendí es que le dijo que yo estaba alojado en su motel, que era extranjero y, creo que comentó que viajaba por trabajo. Me pidieron mi pasaporte, me dieron una planilla para llenar y me dirigí a la habitación donde estaban vacunando.

A los 15 minutos, un voluntario muy agradable, con el que hablamos de la Patagonia, que conocía Chile y el pisco sauer. Al toque me aplicó la primera dosis de Pzifer. Tras un par de indicaciones me resaltó que a las tres semanas debía volver para recibir la segunda.

La hospitalidad de Aniel, de lxs enfermeros y de la comunidad me reconfortó tanto o más que recibir la vacuna. Las casualidades y esas cosas que únicamente nos pasan cuando estamos de viaje hacen, en este caso, que esté vacunado.

¿Ustedes en mi lugar que hubiesen hecho? Lxs leo… 

***************

SOBRE LA SITUACIÓN EN ESTADOS UNIDOS 

Estados Unidos se convirtió en un importante centro de llegada para las agencias y turistas, incluso hasta los locales, después de que el sistema de vacunación se aceleró con el inicio de la presidencia del demócrata Joe Biden y un gran número de reserva de dosis contra el Covid-19.

Por ejemplo, en Florida, las autoridades piden desde el pasado 21 de enero una identificación y comprobantes de residencia a quien acude a vacunarse. Son más de 50 mil las personas procedentes de otros estados y países que se inmunizaron de forma en el estado con sólo ponerse en la fila de los centros de vacunación, reportaron varios medios estadunidenses como NBC South Florida.

De diversos estados llegan turistas latinoamericanos, muchos procedentes de México, y arriban a diversas ciudades para recibir las vacunas de las farmacéuticas estadunidenses Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson (ahora parcialmente suspendida por algunos posibles efectos adversos). El “turismo de vacunas” o “turismo de inmunización” se alimenta, en algunos casos de la lentitud de las campañas de vacunación, pero por sobretodo por la escasez de los biológicos.

Vale decir que en Estados Unidos todas las vacunas son gratuitas y cubiertas por el gobierno, incluso las dosis que son administradas por los servicios de salud privados. Viajar exclusivamente para vacunarse es el cuestionado turismo de vacuna en EE.UU.

Thomas Kennedy, coordinador en Florida de United We Dream, consideró que restricciones como las de su estado crean «una barrera cruel y deliberada para muchos residentes de Florida, entre ellos los inmigrantes indocumentados, pero también para muchas personas sin acceso a la vivienda» que suelen ser trabajadores esenciales en alto riesgo de contagio y que no gozan de seguros de salud. «El acceso a la vacuna debe estar disponible para todo el mundo, sin importar dónde viven ni su estatus migratorio», dice Kennedy.

Esta situación ya se ha comenzado a tratar en la Casa Blanca, donde la portavoz Jen Psaki señaló que Estados Unidos garantizará que todos reciban la vacuna, «los inmigrantes indocumentados también, por supuesto».

FUENTES

https://saludconlupa.com/.
https://www.jornada.com.mx/

1 Comment

  1. Me pone feliz que tengas tu primera dosis y a seguir viajando seguro.

    Abrazote

Write A Comment