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El Parque Nacional Lanín (PNL), en Neuquén, desarrolla anualmente un programa de relevamiento y conservación de una nutria nativa en peligro de extinción, llamada «Huillín», que habita en lagos y ríos de agua dulce de la Patagonia Argentina, así como en áreas marítimas de Chile.
La cacería indiscriminada del animal a principios del siglo XX, el cambio climático, la modificación de las costas de los cursos de agua por desarrollos turísticos, como también la introducción de especies exóticas de otras partes del mundo, contribuyó a la drástica disminución de ejemplares de esta especie nativa.

Características del Huillín
El biólogo Nicolás Ferreyra explicó las características del huillín, su hábitat, en qué lugares se lo puede ubicar y los factores que a lo largo de los años han afectado a esta especie nativa de la región.
«El huillín es una nutria nativa de Argentina y Chile; quedan muy pocos ejemplares y hay dos grandes poblaciones: una que es de agua dulce en Argentina principalmente y la otra es la población marítima o marina que está en Tierra del Fuego y Chile», dijo.
Precisó que «en la Patagonia norte al huillín se lo encuentra en el Parque Nacional Nahuel Huapi (Río Negro), en el lago y alrededores y en el Parque Nacional Lanín se lo encuentra ocasionalmente en la zona sur del parque, en cercanías del Lago Filo Hua Hum».
«Lo que nosotros hacemos anualmente es un recorrido por varios puntos de agua, ríos, arroyos y lagos de la zona sur del PNL como Lago Hermoso, Las Carmenes, Filo Hua Hum, Meliquina, en busca de rastros porque es difícil ver al animal», destacó.
Ferreyra explicó que «hace muchos años, a principios del siglo XX quizá había poblaciones más grandes porque, previo a la creación del Parque, como no había control sobre la cacería, era un bicho muy buscado por la industria peletera».
«El pelo del huillín era mejor incluso que la del visón, pero el número bastante grande que había se fue perdiendo y por eso es una especie en peligro de extinción», acotó.
En la actualidad la única población estable es la del Parque Nacional Nahuel Huapi, en Río Negro e incluso, según los relevamientos realizados, se los pudo ver en el Río Limay hasta cercanías de Piedra del Águila.
«Lo que estamos buscando y lo hacemos anualmente, son rastros que pueden ser heces o huellas de huillines. Lo hacemos cuando están las aguas bajas a partir de fines de febrero o marzo hasta que arrancan las lluvias en otoño».
Sin embargo, como en muchos ámbitos del país, la pandemia de coronavirus alteró las actividades programadas y, por esa razón, este año el relevamiento se ha realizado parcialmente.

El hábitat y su relación con otras especies
El equipo de trabajo, además de Ferreyra, lo integra el biólogo Javier Sanguinetti con la colaboración de guardaparques de cada seccional del PNL donde realizan los recorridos de los cursos de agua.
El investigador precisó cuáles son las características del hábitat del huillín: «le gustan las costas desprolijas, lo más natural posible, llena de rocas grandes, troncos caídos, vegetación que suelen usarlo como guarida o cueva».
«Hoy tenemos dos grandes problemas: uno es el uso turístico de las costas y la modificación del ambiente costero para loteos, o playas limpias que le sacan el hábitat al animal y el otro factor que puede modificar la costa es la presencia de ganado porque rompe la estructura propia de la costa y la modifica», dijo.
Con respecto al turismo, indicó que «afecta indirectamente, por eso siempre tratamos de machacar a la gente que recuerde que está prohibido el ingreso de mascotas a los Parques Nacionales, porque los perros y los gatos pueden transmitir enfermedades, pueden ser vectores de enfermedades hacia estos huillines».
Las características del hábitat del huillín: «le gustan las costas desprolijas, lo más natural posible, llena de rocas grandes, troncos caídos, vegetación que suelen usarlo como guarida o cueva»
Otro factor que se suma a los anteriores es el visón, una especie que fue introducida desde Estados Unidos a principios del siglo XX para ser explotado por la industria peletera.
«Como después el negocio no rindió las ganancias que esperaban, la industria no prosperó pero el animal quedó», aseguró.
En ese contexto, hay tres animales acuáticos que conviven en los cursos de agua dulce del parque; el huillín y el coipo, que son especies nativas, y la nutria americana.
«De los tres el más grande, diría gigante, es el huillín que llega a medir un metro o metro veinte de largo mientras que el coipo y el visón con diferentes características por el color miden 60 centímetros aproximadamente», destacó.

Factores de riesgo y alimentación
El biólogo Nicolás Ferreyra recordó que «hace un mes en el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, por este monitoreo que se hace en las costas, se encontraron rastros de huillín y hubo filmaciones dentro y fuera del parque».
«Todo esto tiene que ver con el cambio climático, la modificación de los ambientes y la presión del hombre hace que los bichos se muevan no por donde quieren sino por donde pueden, van buscando su lugar y cambian teniendo en cuenta que un huillín por día puede nadar hasta 25 kilómetros lineales» explicó.
Indicó que «es un animal carnívoro, se alimenta del langostino de agua dulce y de un cangrejo que es su principal fuente de alimento, son muy buenos buceadores e incluso pueden estar bajo el agua hasta diez minutos».
«Todo esto tiene que ver con el cambio climático, la modificación de los ambientes y la presión del hombre hace que los bichos se muevan no por donde quieren sino por donde pueden, van buscando su lugar»
En este punto, el experto se refirió a otro de los grandes problemas que atentan contra la conservación de especies nativas, como las exóticas que se introducen de otras partes del mundo. La trucha es un claro ejemplo.
«El problema que hay con el alimento (langostino) es que las truchas, sobre todo las grandes suelen alimentarse de estos bichos también. La trucha como invasora, como exótico de alguna manera estaría perjudicando la cantidad de alimento que está disponible», dijo.
Otro aspecto a tener en cuenta tiene que ver con el cambio climático: «el aumento de la temperatura a nivel regional hace a veces que los cuerpos de agua no sean del todo aptos para que los cangrejos y los langostinos estén en su mejor forma y con la introducción de especies exóticas hace que todos coman lo mismo».
Puso como ejemplo que «es como si vas a un supermercado, lo que hay es lo que ponen en las góndolas y, mientras más gente llegue a la góndola, para vos hay cada vez menos, entonces acá es igual porque mientras más especies usen esos recursos la torta se tiene que dividir más».
Ferreyra explicó que «la creación de un parque nacional, de un área protegida por sí sola no garantiza la supervivencia de las especies y eso lo hemos demostrado por ejemplo con el pato de los torrentes, el huillín, el huemul y otras especies que a pesar de estar dentro de un parque nacional los números de las poblaciones han disminuido drásticamente».

El Parque Nacional Lanín informa sobre la acción “Démosle una mano a la naturaleza 2021”, en donde se entregaron más de 1100 plantines de especies nativas a cambio de alimentos no perecederos.

El equipo de Educación Ambiental del Parque Nacional Lanín llevó adelante esta actividad tanto en San Martín de los Andes como en Junín de los Andes, bajo un estricto protocolo sanitario. Tanto en el Centro de Visitantes y Museo del Parque Nacional Lanín como en el CPEM 57 se recolectaron 330 litros de leche larga vida y 457 unidades de alimentos no perecederos que fueron entregados a la Red Solidaria SMA.Asimismo, en la UGD de Junín de los Andes se recolectaron 717 unidades de alimentos para meriendas, 44 productos de limpieza y 156 útiles escolares para comedores locales.

“Quiero agradecer a todas y todos los vecinos que se sumaron a llevar un poquito del bosque a sus jardines y colaboraron con alimentos, en algunos casos incluso sin llevarse un plantin. ¡Esta es la trama de vida que somos! Muchas gracias también a las compañeras/os de Parques que con mucho trabajo hicieron esto posible” nos detalla Laura Costa Rojo, Jefa de Educación Ambiental. Las especies nativas que se dieron este año fueron michay, escalonia, notro, maitén, arrayán, radal, taique, pañil, chichin, ciprés, chilco, roble pellín y raulí.

FUENTE: FACEBOOK Parque Nacional Lanin

Bariloche.- Con el objetivo de estudiar uno de los componentes importantes del ciclo del agua en la región Andina, técnicos del Departamento Provincial de Aguas miden y estudian los glaciares rionegrinos.
En el marco de las actividades que desarrolla el Departamento Provincial de Aguas (DPA) respecto a la identificación y monitoreo de glaciares en Río Negro, durante el mes de marzo se realizaron las campañas de medición.
En esta línea se llevaron a cabo trabajos de relevamiento, tanto del frente del glaciar como de su superficie, además de generar registros fotográficos sistemáticos que permiten graficar la evolución de los cuerpos criogénicos en el tiempo.
Las mismas se llevan adelante desde el año 2011, en los glaciares del Cerro Perito Moreno y Hielo Azul, ambos en cercanías a El Bolsón.
Los glaciares son cuerpos de nieve y de hielo que se mueven pendiente abajo por acción de la gravedad y que han sido formados por la recristalización de la nieve.
La relevancia de su estudio y comprensión radica en su función de regulación en los sistemas hidrológicos, como aportes fundamentales en la conformación de los caudales de base de los cursos de agua, además de manifestar en su evolución los efectos del cambio o variabilidad climática global, con sus retrocesos y avances.
Además, constituyen elementos emblemáticos del paisaje andino que deben ser estudiados, monitoreados y protegidos para poder conocerlos y preservarlos en su estado natural.
Los tamaños de los glaciares monitoreados se encuentran en el orden de las 9 hectáreas para el Glaciar Perito Moreno Sur y de 51 hectáreas para el Glaciar Hielo Azul.
Las mediciones de los últimos diez años arrojan valores importantes en cuanto a la pérdida de masa de los cuerpos glaciares. Para el Glaciar del Cerro Perito Moreno Sur se registran retrocesos promedio de 5 metros por año, y para el Glaciar Hielo Azul, del orden de 8 metros por año, y una pérdida promedio de su espesor de 2,5 metros por año.

FUENTE; https://noticiasnqn.com.ar/

💧 Hoy es el día internacional del agua, un buen momento para que pensemos cómo cuidamos de nuestro recurso vital más importante… 🙌🏻

Esta fecha se propuso en la Conferencia sobre medio ambiente y desarrollo que tuvo lugar en Río de Janeiro, Brasil, en el año 1993. El objetivo visibilizar la problemática mundial sobre el acceso al agua potable, su correcta utilización y su vital importancia.

Sin agua dulce no hay vida. Es un recurso no renovable, cuya conservación a través de un buen uso es indispensable. El acceso al agua potable recién fue declarado un derecho humano en el año 2010

https://www.youtube.com/watch?v=0OIj9Hk2yLc&t=6s
  • En tan solo 10 años, el planeta perdió 945.345 kilómetros cuadrados de bosques naturales, un poco más de la extensión total de Venezuela. Esta pérdida de cobertura forestal se ha duplicado desde 2003 y la deforestación en bosques tropicales lluviosos también se ha incrementado el doble desde 2008, según el Global Forest Watch del World Resources Institute (WRI).

Los números hablan. Y en algunos casos duelen. Tal vez una comparación con algo cotidiano ayude a visualizar mejor el problema que está afectando al mundo. A nosotros.

En tan solo 10 años, el planeta perdió 945.345 kilómetros cuadrados de bosques naturales, un poco más de la extensión total de Venezuela. Esta pérdida de cobertura forestal se ha duplicado desde 2003 y la deforestación en bosques tropicales lluviosos también se ha incrementado el doble desde 2008, según el Global Forest Watch del World Resources Institute (WRI).

En otras palabras, cada minuto, el planeta pierde una extensión boscosa que equivale a 40 canchas de fútbol.

Con ello también se está contribuyendo al calentamiento global -y por ende al cambio climático- dado que se liberan emisiones de gases efecto invernadero a la atmósfera a causa del cambio de uso del suelo. Vale recordar que, sobre todo el carbono, se acumula en la biomasa de la vegetación (hojas, raíces y troncos de árboles, por ejemplo) así como en el suelo. Sin cobertura vegetal, ese carbono que estuvo almacenado bajo tierra durante años termina liberándose y contribuyendo al incremento de la temperatura global.

El Amazonas está experimentando un intenso proceso de deforestación, que desde 1970 hasta la fecha ya asciende a 790,000 km2, especialmente en la parte sur de Brasil y Bolivia. 

El motor principal de la deforestación ha sido la ganadería extensivay en segundo lugar los grandes cultivos de soja

El cambio climático no es el único impacto negativo que trae consigo la deforestación: “El 80% de la biodiversidad de la Tierra vive en los bosques y, de este porcentaje, 250 especies desaparecen por día. Estamos perdiendo especies a un ritmo entre 1.000 y 10.000 veces superior a lo normal. Estamos presenciando la peor crisis desde la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de años debido principalmente a la pérdida de hábitats forestales”, asegura Sergio Baffoni, coordinador de la campaña por los bosques de la Environmental Paper Network.

“Un bosque no desaparece cuando muere el último árbol sino mucho antes, debido a las delicadas relaciones que se establecen entre los organismos. El bosque empieza a desaparecer cuando se fragmenta”, comentó Andrea Masullo, asesor científico de Greenaccord, quien agregó que el planeta requiere recuperar 1.000 millones de hectáreas de bosques fragmentados.

En la pérdida de la cobertura forestal, uno de los mayores impactos ocurre en las orillas de los ríos, específicamente en la zona de inundación. Estos tipos de bosques, adaptados a los pulsos de inundación, generan una gran cantidad de alimentos para las poblaciones de peces que son clave para la seguridad alimentaria de las comunidades locales y muchas especies de fauna. 

Una hectárea de bosque inundado en la Amazonia puede producir hasta 20 toneladas de semillas, de las cuales aproximadamente el 60% son clave para la alimentación de peces, especialmente en ríos de origen selvático, donde los nutrientes son escasos.

Los ecosistemas acuáticos representan alrededor de 980.000 km2 de toda la cuenca del Amazonas, y son clave para la dinámica trófica de la región. La pérdida de bosques inundados se ha acentuado en los últimos años principalmente por los asentamientos humanos que buscan «limpiar» la vista desde el río como un signo de progreso, y por la extracción de especies maderables para la construcción y cercas. 

La reducción de este tipo de bosque ya está generando una disminución en las poblaciones de peces y es cada vez más difícil para las comunidades locales obtener un sustento de la pesca o de productos secundarios del bosque.

FUENTE: https://intriper.com/

El 24 de febrero está previsto poner en marcha del sistema de monitoreo del volcán Lanín, del mismo modo que ocurriera con el Copahue. Este trabajo en conjunto entre el Servicio Geológico Minero (Segemar) y la Provincia -en el que participan varios organismos como OPTIC, Defensa Civil Aeronáutica provincial- continuará con Tromen, Domuyo y Laguna del Maule.

Técnicos y profesionales de organismos nacionales y de la provincia del Neuquén realizan los últimos trabajos para la instalación de los equipos de medición en el volcán Lanín. El gobernador Omar Gutiérrez anunció en Junín de los Andes que es inminente la puesta en marcha del sistema que registrará, en tiempo real y de forma constante, cualquier variación de la actividad interna del volcán: el día estimado para dar inicio al monitoreo es el 24 de febrero.
La tarea -que ya se realizó en el volcán Copahue- es desarrollada por personal del Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar), la Subsecretaría de Defensa Civil y Protección Ciudadana de Neuquén, la Oficina Provincial de Tecnologías de la Información de Neuquén (OPTIC) y la Dirección de Aeronáutica del Neuquén, además de Defensa Civil de Junín de los Andes y el Parque Nacional Lanín.
“Estamos con la instalación de 7 estaciones multiparamétricas y cada una de ellas tiene distintos sensores sismológicos, GPS de alta precisión, cámaras de monitoreo y toda la telemetría para que la información llegue en tiempo real hasta el nodo satelital ubicado en el paso internacional Mamuil Malal, que es de donde se retransmitirá la información hasta los servidores del Segemar en Buenos Aires y a los servidores de la Optic, en la provincia de Neuquén, y así poder procesar y visualizar la información”, indicó el director del Observatorio Vulcanológico del Segemar, Sebastián García.
Agregó que “este sistema de monitoreo nos va a permitir en tiempo real, las 24 horas del día, todo el año, registrar cualquier cambio en los parámetros el volcán y saber si, eventualmente, el volcán podría hacer erupción o no y generar alertas tempranas, que es lo fundamental; poder avisar con antelación y esta información enviarlas a las autoridades de aplicación, que son las Defensas Civiles nacional, provincial o municipal”.
“Contamos con el apoyo de la Dirección de Aeronáutica de Neuquén. Sin ellos este trabajo sería imposible ya que las estaciones se colocaron en lugares muy remotos y para ello se requirió del traslado de personal y equipos en helicóptero”, expresó García.
Las estaciones fueron colocadas y están siendo instaladas las dos que restan en diferentes sitios del macizo y a diferentes alturas. Es así que todo el sistema de monitoreo se compone del nodo Aduana a 1193 m.s.n.m (metros sobre el nivel del mar); 1172; 1981; 2044; 1481; 1570 y 2245 m.s.n.m.
“La información que se genere es pública y se va a poder acceder a los reportes de la actividad volcánica a través del sitio del Segemar, en el área del observatorio vulcanológico, y ver resúmenes de la actividad de cada uno de los volcanes que se están monitoreando”, indicó.
García explicó que el Segemar decidió llevar adelante esta iniciativa y para la primera etapa del programa se priorizaron 9 volcanes: Copahue, Lanín, Tromen, Domuyo y Laguna del Maule (que a diferencia de los anteriores es un complejo de volcanes) en la provincia de Neuquén y Planchón-Peteroa, Maipo, San José y Tupungatito en la provincia de Mendoza.


El agujero de la capa de ozono sobre el Ártico se cerró y el motivo no tiene que ver con la reducción de la contaminación debido a campañas de alguna ONG o por el aislamiento social a causa del coronavirus. De acuerdo a lo informado por el Servicio de Monitoreo de Atmósfera Copernicus, esta recuperación se debe a una ola de calor.

«El vórtice polar se dividió, permitiendo la irrupción de aire rico en ozono en el Ártico, un ciclón persistente a gran escala en la zona ubicado en la media y alta tropósfera y la estratósfera», explicaron desde la cuenta de Twitter de Copernicus.

Un fenómeno ocurrido a fines de marzo permitió el descubrimiento: se detectó en el Polo Norte un agujero enorme en la capa de ozono, el gas que protege a la Tierra de la radiación ultravioleta del sol. El hallazgo fue inédito por su tamaño, ya que se habían encontrado «mini agujeros» en esa zona.

De acuerdo a los científicos, las temperaturas gélidas de la estratósfera hicieron que caigan los niveles y se abra este agujero sobre el Ártico, como ocurre desde hace muchos años en la Antártida.

En general, las temperaturas mínimas del Ártico son menores que en la Antártida porque no alcanza niveles extremos. Sin embargo, este año, unos vientos alrededor del Polo Norte atraparon aire frío, fenómeno conocido como «vórtice polar». La pérdida de este gas llegó al 30% en la vertical del Polo Norte con temperaturas abajo de los -80°.

La estratósfera en la zona del Ártico es muy cálida y el vórtice polar muy inestable como para que se den esas condiciones. El agujero de la capa de ozono en el área de la Antártida aumentó desde hace décadas por las emisiones industriales que destruyen el ozono.

FUENTE; https://www.filo.news/

No realizar fogones en lugares que no estén habilitados, no dejar colillas tiradas en el suelo y otras recomendaciones, son parte de una campaña de Parques Nacionales.

Son muchas las oportunidades para estar en pleno contacto con la naturaleza, hacer un picnic o un asado es una de ellas, pero se debe tener en cuenta que el verano es la época más riesgosa para los incendios forestales. Por ello es importante hacer un uso responsable del fuego en zonas habilitadas, es decir, espacios que fueron pensados y organizados para que los vecinos/as y los/las visitantes puedan hacer un fogón seguro. Estos espacios son: los campings con servicios habilitados que poseen fogones preparados para el uso adecuado del fuego y algunas áreas libres donde hay cartelería que indica que se puede hacer fuego.

Campaña de prevención “Solo Huellas 20/21”El fuego es una herramienta necesaria, solo debe tener un uso responsable

En estas áreas libres es muy importante que llevar carbón o leña desde las casas, hacer el fuego en un lugar alejado de los árboles y arbustos, donde esté marcado y que nunca pero nunca, dejar el fuego solo. Para apagarlo ¿usar tierra? Definitivamente no. El fuego se apaga con mucha agua, y para estar seguros que no quede caliente, se debe acercar la mano a la ceniza y no percibir calor.

Si hay miedo de quemarse, entonces se necesita más agua para estar seguros que quedó totalmente apagado. En las playas, senderos, montañas, no está permitido hacer fuego de ninguna manera. Sólo se puede llevar calentador. Las colillas de los cigarrillos deben ser bien apagadas y nunca dejarlas tiradas en el suelo, y hay que regresar con todos los residuos.

Ante el avistaje de una columna de humo, llamar urgente a los teléfonos de emergencia de cada localidad y Parque Nacional. Recordar que es obligatorio cumplir con todos los protocolos y la normativa vigente por COVID 19 en cuanto al uso de barbijo, el distanciamiento social, la circulación, y las recomendaciones generales.

Este es un mensaje de los Parques Nacionales Nahuel Huapi, Lanín, Lago Puelo, las provincias de Río Negro y Neuquén, las Municipalidades de San Carlos de Bariloche, Villa la Angostura, Dina Huapi, San Martín de los Andes, Junín de los Andes, , Aluminé y la Comisión de Fomento de Villa Traful.

FUENTE,: Parque Nacional Lanin

Sólo en el Chaco Seco argentino la destrucción fue brutal y pone a ese territorio como el segundo afectado en la cantidad de hectáreas en toda Sudamérica después del Amazonas. 

La expansión de la frontera agropecuaria está causando un impacto de características catastróficas en el ecosistema y la vida de las comunidades indígenas de la Argentina, particularmente por el proceso de deforestación que, por ejemplo, en la Región del Chaco Seco, en el norte del país, pone a ese territorio como el segundo afectado en cantidad de hectáreas de toda Sudamérica, después del Amazonas.

Este proceso se aceleró de manera ostensible en los últimos años, durante los cuales el porcentaje anual de pérdida de bosque nativo –respecto del total de bosque nativo remanente– aumentó en todo el territorio nacional de un 0,34% anual en 2015 a un 0,42% en 2018, lo que equivale a una superficie desmontadas de 183.368 hectáreas.

Un muy reciente estudio realizado por la Asociación para la Promoción de la Cultura y el Desarrollo (APCD) ubica a la Argentina “entre los diez países con mayor pérdida neta de bosques en el mundo durante el período 2000-2015”. También señala que desde la sanción de la Ley de Bosques Nativos, en 2007, la pérdida de superficie boscosa en el decenio 2008-2018 fue de aproximadamente 2,8 millones de hectáreas. 

Más de 100.000 hectàreas en un año

Durante el último año, la situación en la región llegó a un pico aún más alarmante: “Este proceso continuó su deterioro en el año 2019, en el que se registraron 102.023 hectáreas deforestadas, totalizándose la suma de 6.011.867 hectáreas de bosques desmontados en el Chaco Seco para el período 1996 a 2019. Es decir, 60.118,67 kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a casi tres veces la provincia de Tucumán”, grafica el estudio de APCD.

La ecorregión del Chaco Seco abarca Chaco, Santiago del Estero, Formosa, norte de Santa Fe, Córdoba y San Luis, oeste de Salta, Tucumán, La Rioja y Catamarca, y el oeste de Corrientes.

En el mismo sentido, el último informe del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible titulado “Causas e impactos de la deforestación de los bosques nativos de Argentina y propuestas de desarrollo alternativas”, señala que “desde el año 2016 la deforestación provocó, además, el desplazamiento de comunidades que desarrollaban su economía y cultura en base al bosque nativo, suponiendo así un proceso de concentración de la tierra y riqueza acompañado por una homogeneización de la producción en base a los monocultivos y la pérdida de generación de servicios ambientales forestales”. 

El impacto ambiental

Migraciones forzadas, pérdida de identidad individual y colectiva, desarraigo histórico y espiritual, aumento de la inequidad y de la pobreza son algunos de los efectos que la deforestación desenfrenada provoca en los habitantes de las zonas afectadas, principalmente en las comunidades indígenas.

“La destrucción del ambiente natural que suponen los bosques nativos tiene graves consecuencias para las poblaciones locales, compuestas principalmente por pueblos indígenas, familias campesinas y pequeños productores. Debido a la destrucción de su entorno, estos sectores muchas veces se ven forzados a desplazarse a grandes centros urbanos, aumentando así la concentración inequitativa de la población, los índices de pobreza y la pérdida de saberes culturales que hacen a una sociedad más diversa, justa e inclusiva”, explica a Infobae el veterinario Pablo Chianetta, uno de los autores del estudio.

En el lugar de las poblaciones desplazadas o afectadas por la deforestación y la expansión de la frontera agropecuaria se produce la aparición de nuevos actores económicos y rurales con una concepción totalmente diferente de la tierra y su relación con la vida humana. Se pasa así, de una visión de intercambio mutuamente enriquecedor de los sujetos con el entorno a una visión meramente extractiva, un verdadero saqueo de la riqueza que encierra la tierra.

“Los nuevos actores rurales que surgen luego del proceso de deforestación y reconversión de las tierras para fines de explotación agroganadera traen consigo otros criterios valorativos sobre la región, que se expresan, centralmente, en una visión reducida a lo meramente productivo. De esta manera, el ambiente se convierte solamente en un dispensario de recursos económicos que es preciso explotar con la mayor celeridad posible, sin tener en cuenta otras dimensiones que se juegan en el territorio”, describe el informe. 

El caso de Formosa

El feroz avance de la frontera agropecuaria en Formosa no sólo se mide en hectáreas sino también en vidas. “Es un fenómeno que parece imparable y que afecta tanto al ecosistema como a la vida de las comunidades indígenas de todo el Chaco Argentino Paraguayo, ya que han perdido casi totalmente la posibilidad de cazar, melear (recoger miel) y pescar que han sido sus formas de subsistencia durante siglos. Y eso, finalmente, atenta contra los elementos y valores sobre los cuales se sustenta el ser indígena”, dice Chianetta a Infobae.

Si se sobrevolara el territorio formoseño el paisaje se podría describir como una enorme extensión de campos desmontados, de tierras rojizas, limitados por alambrados, entre los que subsisten, aquí y allá unas islas verdosas de bosques.

En algunas de esas islas todavía tratan de sobrevivir según sus costumbres ancestrales, diversas comunidades indígenas de las etnias wichí, qom, pilagá y nivaclé. De acuerdo con su cultura de cazadores y recolectores, durante siglos estas comunidades vivieron desplazándose por sus territorios ancestrales, según el ritmo que imponían las estaciones del año y la existencia de alimentos. Durante el verano, en las épocas de crecidas de los ríos se alejaban de sus márgenes y se asentaban en territorios interiores, mientras que en tiempos de bajantes, en los inviernos, se acercaban de nuevo cerca de las aguas para subsistir fundamentalmente de la pesca. 

Pequeños productores y la pobreza

Las comunidades indígenas no son el único colectivo afectado por el proceso de deforestación. En las últimas décadas, la expansión de la frontera agropecuaria afectó de manera regresiva a la diversificación productiva y, consecuentemente, a la posibilidad de supervivencia de los pequeños productores agropecuarios que históricamente tenían sus emprendimientos en las zonas deforestadas.

El informe de APCD detallar que “en el período 1988-2002, los pequeños productores agropecuarios vieron caer sus explotaciones en un 26%, porcentaje que asciende al 48% si se considera el período 1988-2018. Esto equivale a decir que casi la mitad de los pequeños productores ha desaparecido en sólo 30 años, llevando a una mayor concentración de la riqueza y aumento de las desigualdades”.

Así, la expansión irracional de la frontera agropecuaria, con la consecuente destrucción de los bosques nativos no sólo usurpa territorios a las comunidades que los habitaban desde hace siglos sino que también mata. A la tierra y a la gente.

FUENTE_ (Infobae)

 Esta especie invasora puede causar fuertes impactos sobre los cuerpos de agua al impedir el crecimiento de otras algas, provocar la desaparición de macro invertebrados afectando a aves y mamíferos, e incidir negativamente en las áreas de alimentación y reproducción de peces.

A woman holds a rock covered with the aquatic algae Didymosphenia geminata — known as didymo, or rock snot — in the White River in Stockbridge, Vt. THE CANADIAN PRESS/AP, Toby Talbot

El alga didymo es una especie invasora, originaria del hemisferio norte que se desarrolla en cualquier ambiente acuático. Su presencia cambia el aspecto visual de las costas impactando el disfrute de las mismas, la pesca deportiva, el sector turístico y la economía de la región.

Para evitar su dispersión todas las embarcaciones (kayak, tabla de Stand up paddle, o equipo de kitesurf, windsurf) y elementos pesca, ropa o calzado que hayan estado en contacto con agua de lagos, lagunas, ríos y arroyos,  antes de utilizarlos nuevamente en otro cuerpo de agua, tienen que ser limpiados y secados.

Pasos simples a seguir:

REMOVER los restos de barro o vegetación adheridos a los equipos inclusive calzado y ropa

LAVAR los elementos con una solución de detergente al 5 % (dos vasos pequeños o 500 ml en 10 litros de agua) que hayan estado en contacto con el agua. Deje actuar al menos un minuto y enjuagar con agua limpia.

SECAR, si no se puede lavar, dejar que los elementos se sequen totalmente por dentro y por fuera, deje pasar al menos 48 hs en un sitio seco, antes de volver a utilizarlos.

Recordar que es obligatorio cumplir con todos los protocolos y la normativa vigente por COVID 19 en cuanto al uso de barbijo, el distanciamiento social, la circulación, y las recomendaciones generales.

Este es un mensaje de los Parques Nacionales Nahuel Huapi, Lanín, Lago Puelo, las provincias de Río Negro y Neuquén, las Municipalidades de San Carlos de Bariloche, Villa la Angostura, Dina Huapi, San Martín de los Andes, Junín de los Andes, , Aluminé y la Comisión de Fomento de Villa Traful.

FUENTE: https://www.laangosturadigital.com.ar/