La sala de espera del aeropuerto «Juan Domingo Perón» se convirtió en la tarde de hoy en un lugar no apto para soportar semejante ola de calor en Neuquén.


La sala vidriada, según señalaron, no contaba con aire acondicionado y la gente se empezó a descomponer mientras esperaba su avión. Esto sucedió cuando el termometro marcaba 41 grados en la zona centro.


«Está repleta de gente y es un infierno. El sol pega de frente y ya tuvieron que venir a medirle la presion a dos personas», señaló una de las pasajeras esperando su turno para embarcar

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