Celebrado cada año el 21 de marzo, El Día Mundial de la Poesía conmemora una de las formas más preciadas de la expresión e identidad y lingüística de la humanidad.

La poesía, practicada a lo largo de la historia en todas las culturas y en todos los continentes, habla de nuestra humanidad común y de nuestros valores compartidos, transformando el poema más simple en un poderoso catalizador del diálogo y la paz.

La UNESCO adoptó por primera vez el 21 de marzo como Día Mundial de la Poesía durante su 30ª Conferencia General en París en 1999, con el objetivo de apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y fomentar la visibilización de aquellas lenguas que se encuentran en peligro.

FOTO: Javier Martínez Martijena

El Día Mundial de la Poesía es una ocasión para honrar a los poetas, revivir tradiciones orales de recitales de poesía, promover la lectura, la escritura y la enseñanza de la poesía, fomentar la convergencia entre la poesía y otras artes como el teatro, la danza, la música y la pintura, y aumentar la visibilidad de poesía en los medios

NUESTRO CONSEJO! Elegí regalar poesía local, neuquina, nuestra! Una opción? Cardiogramas del alma del comunicador Juan Pablo Iozzia!

 Cardiogramas del alma, analizado por Paula Gingins:

Escribir poesía o simplemente volcar en el papel sentimientos, no es fácil pero pareciera que se vuelve un poco más sencillo cuando algo sacude la monotonía de la rutina y, así, temerosa aparece la inspiración.  Esa es la sensación cuando se lee “Cardiogramas del alma”. Se trata del primer libro de Juan Pablo Iozzia, Comunicador Social neuquino (así se define aunque nació en Roca) que se animó a escribir sobre el desamor. Como dice el prólogo del libro, el autor se opera a corazón abierto con una honestidad emocional pura sin autocensura. 

Podes conseguir el libro escribiéndole al autor a iozzia.nqn@gmail.com o a sus redes sociales @juanpabloiozzia 

FOTO: Javier Martínez Martijena

“Juan Pablo Iozzia es una bestia. Todas las bestias tienen miedo. El miedo es lo que más y mejor mueve a las bestias. Quizás por eso Juan Pablo Iozzia escribe así, te invita a su propio azulejo, te inocula la duda que a él le acucia, te contagia la furia, la angustia, el carromato ornamental de fuegos que lo abrasan y luego te pide disculpas, lo más campante, sin que se le caiga un solo anillo. Eso hacen las bestias: retozan, aman, desaman, arman y destrozan. Y luego -en el llano del silencio- sonríen melancólicas”, escribe Fernando Barraza en el prólogo del libro.

Un poema: “Veneno”

I – “Veneno Otras cientos de horas más, horas ajenas a tu boca, otros cientos de amaneceres buscándote. Dentro de mi cuerpo siento el veneno, veneno que aparece en dosis que me consumen. Tu ausencia definitivamente no es la cura. Cerca, te convertís en una droga. Hice un culto, una adicción. Deseoso irrumpiré hacia los abismos si aquel es mi destino”

FOTO: Javier Martínez Martijena

FUENTE: https://es.unesco.org/

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