Conversamos con Niko Ortega, virtuoso y creativo tatuador, quien es un referente de la actividad en Neuquén.

por JUAN PABLO IOZZIA I @juanpabloiozzia

– Contanos Niko, ¿Por qué decidiste comenzar a tatuar?

Empecé de curioso. Estaba rodeado de amigas y amigos tatuadores y me dio curiosidad. Por otro lado, mi hermana tatuaba y tenía unas máquinas abandonadas. De adolescente todos mis amigos me decían que tenía que tatuar. En esta época lo que era el tatuaje no me representaba, en ese momento no tuve la visión para para entender que podría trasladar lo que había dibujado en piel. Me dio curiosidad de grande y desde mi primer tatoo me enamoré de esto.  Ahora se transformó en mi forma de vida.  Tuve la suerte de tener a Noe, una amiga, que fue la única que me dio la bienvenida al mundo a tatoo.  Muchos intentaron alejarme de la actividad diciendo que “ahora cualquiera tatúa”.  La típica que cuando se ataca a alguien que se cree que es una amenaza. Noe me dio la bienvenida, me regalo agujas, tinta, no puedo dejar de nombrarla.

¿Cuál fue el primer tatuaje que hiciste? ¿Cómo fue la experiencia?

El primer tatú que hice fue a un amigo de mi primo, fue el logo de la naranja mecánica que todavía me acuerdo porque quedó bastante horrible. Mi segundo tatuaje fue en mi primo, que lo arruiné, fue peor que la primera experiencia. Todavía lo tiene en queloide, que es como una cicatriz. Fue traumático, horrible, me puse nervioso, me temblaba la mano. Hay mucha gente no entiende que no es que nos cagamos en el dolor de la gente, si no que hasta que no adquirimos un control sobre nuestra mente en el que el dolor ajeno no nos afecte para poder dejarles un trabajo digno y bueno no podemos mejorar. Hay gente que le lleva un año y a otros nos lleva un poquito más de tiempo. Considero que recién en el tercer, cuarto año empecé clavar buenas piezas. Sí estás involucrado, te gusta y haces buenos trabajos la gente empieza a correr la bola y cuando te das cuenta te estas dedicando a esto.

¿Has tenido una preparación académica?

En cuanto a mi preparación académica soy dibujante y pintor autodidacta. Siempre me gusto dibujar pintar y grafitear. Como yo lo agarré de grande me rompí el orto estudiando, con mucho esfuerzo de mi familia, en La Plata me recibí de Comunicador Visual que es parecido diseñador gráfico. Eso me dio un montón de herramientas que en su momento cuando empecé a tatuar no me di cuenta que las podía aplicar al tatuaje. Empecé a aplicar muchas herramientas teóricas y digitales.  A medida que me iba acercando el tatuaje y al estudio de las figuras, cómo trabajan en el cuerpo también pude empezar a aplicar cuestiones composiciones digitales y un estudio más llevado hacia la facilidad que nos dan las herramientas.

¿En qué te inspiras para tus Diseños y cuáles son tus influencias dentro del arte?

Me inspiran un montón de artistas y colegas. Admiro a muchos tatuadores y artistas plásticos. Las influencias dentro del arte en las que me inspiró son muchas, todas las vanguardias artísticas que existieron, desde le cartelismo francés en adelante.  Hay un montón de vanguardia que me encantan, que hasta el día de hoy me siguen pareciendo flayeras y la verdad que admiro mucho el trabajo de estos artistas esa época que para mí estaban muy adelantados. Puedo tomar algunas cositas de esas vanguardias y algunas cositas y estilos de tatuaje como por ejemplo el japonés, polinesio, tradicional americano, blackword, puntillismo, black and grey, chicano, full color, realismo. Me gusta tomar un poquito de cada cosa, estudiarla y ver cómo puedo combinar las herramientas para hacer algo que me dé placer, que me gusta.

¿Te negarías a hacer algún tatuaje?

Sí, me negué a hacer un par de tatuajes, por ejemplo, me negué a hacer esvásticas nazis. He hecho esvásticas hindúes que son cosas totalmente diferentes. No haría nada vinculado al fascismo, no retrataría nada vinculado al machismo, no retrataría nada vinculado a cualquier cosa que sea xenofobia racista y prejuiciosa, no retrataría nada negativo más que una construcción de una imagen que puede llegar a ser oscura para mucha gente, pero que no esté vinculada eso, yo le digo que es como una oscuridad sana.

¿Crees que sigue habiendo estigmas o prejuicios con las personas tatuadas?

Lamentablemente prejuicios y estigmas van a existir en la humanidad toda la vida, pero ahí ellos porque, en el mundo de los seres vivos, de los que estamos acá todavía en la tierra, la gente que tiene prejuicios y estigmas lo único que hace es perderse oportunidades. Puede pasar de un empresario que se pierda de tener a los empleados más capacitados por un prejuicio de vestimenta, que una persona se pierda de tener una mejor amistad, el mejor apoyo de un ser humano hermoso que lo pueda ayudar simplemente por juzgarlo por una cuestión estética. Prejuicios y estigmas no hay solo en las personas tatuadas. Los hay con las orientaciones sexuales, con las religiosas, con la política y hasta con las deportivas. Ya ni pienso en esas cosas y cuando puedo combatirlas, o reeducar o acercar a alguien hacia un entendimiento de lo que somos como seres humanos. Los prejuicios no suma nunca ningún aspecto.

Con respecto al tema de los prejuicios y estigmas tengo que marcar que el rol de los medios fue muy importante en estas últimas décadas porque hoy tenes muchos programas de televisión, de reality show de tatuajes… Se empezó a ver una imagen más profesional de tatuadores y estudios de tatuajes. Se niveló hacia arriba, se ayudó a difundir un poquito más lo que es “el verdadero tatuaje”. Cómo es el proceso de tatuaje, la gente que tatúa, cómo es el tatuaje, sobre todo con una orientación artística: no es fotocopiadora de pasar imágenes que quiere la gente en la piel sino de tomar la piel como un lienzo, siempre respetando la idea de las personas, pero evolucionando. Eso acompañado de avances y de la industria tatuaje, que es una industria millonaria donde todos los años están sacando mejores agujas mejores, mejores máquinas y herramientas digitales que facilitan un montón de cosas.

¿Qué opinas entonces dar clases?

Con el tema de dar clases tuve malas experiencias con un par de aprendices que tuve, así que prefiero no dar clases, por lo menos no dar clases gratuitas de onda. En este mundo, más allá del capitalismo, hay que valorar las cosas y si las cosas te vienen de arriba, sin esfuerzo ni trabajo nadie las valora.  Puedo llegar a dar alguno que otro curso, en un momento, un taller, lo que sea, pero lo voy a cobrar y voy a filtrar a ver a quién a quién, por esto mismo que te decía recién.

¿Qué es lo que más apasionante de tu trabajo como tatuador?

No sé si apasionante en cuanto a mi trabajo como tatuador, pero yo me considero un privilegiado como cualquier otra persona que se dedica a lo que le gusta, o sea, te está dedicando a lo que amas, tenes mucho trabajo y te pagan bien por lo que te gusta. ¿Qué más se puede pedir? Nada!

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