Don Antonio Alac, Armando Olivares, entre tantos protagonistas del levantamiento.

por Vicky Chávez – historiadora neuquina

La represa El Chocón es una central hidroeléctrica de suma importancia para el país ubicada sobre el río Limay en las provincias de Neuquén y Río Negro, en la Patagonia Argentina. Hace 50 años hubo una huelga de trabajadores durante el “onganiato” que se dio en dos etapas: la primera en diciembre/69 y la segunda etapa del 23 de febrero al 14 de marzo de 1970. En pos de este aniversario recordamos cuando los hijos de Alac testimoniaron sobre la actuación de su padre en los hechos y a don Armando Olivares quién conversó conmigo en el año 2011.

A fines de la década del `60 durante el gobierno de Onganía- que derrocó al gobierno constitucional de Arturo Illia- se produjo en todo el país levantamientos obreros-estudiantiles por reivindicaciones económicas y sociales que derivaron en la confrontación con el gobierno militar y las medidas que éste había tomado.

Esta huelga tuvo gran impacto nacional porque paralizó la llamada “Obra del Siglo”. Antonio Alac, nació en General Conesa en1937, era el único hijo varón de Estanislao Alac y Aurora Cabezas. Su padre, oriundo de Yugoslavia, llegó de polizón en barco a la Argentina, de “croto” como él mismo decía, escapando de la Primera Guerra Mundial. Al poco tiempo arribaron al Valle. Estanislao consiguió trabajo en las cuadrillas que hacían caminos.

Debido al fallecimiento de su madre Antonio fue a un orfanato hasta los nueve años. Posteriormente comenzó a acompañar a su padre al trabajo; allí tuvo mucho contacto con los yugoslavos de quienes mamó las ideas del amor por las tradiciones, la fuerza, la competencia; sus ideas comunistas, heredadas de su padre, lo hicieron partícipe de la lucha social y sindical.

A fines de los ‘60 fue contratado por Impregillo Sollazo, la empresa italiana que venía a construir la represa mencionada. Formó su familia con Raquel Ortiz, con quien tuvo dos hijos: Carolina y Matías, que atestiguan con orgullo lo que fue su padre. Apreciaba la unión entre la Iglesia y el pueblo, representada, en este caso, por el obispo De Nevares y el cura obrero Pascual Rodríguez.

Don Armando Olivares nació en 1945 en Jáchal, pueblo de San Juan, en el seno de una humilde familia; a los ocho años, comenzó a trabajar como peón. Al año siguiente la familia se trasladó a la capital provincial y allí cursó los últimos años de la escuela primaria. A los dieciocho años se afilió a la Juventud Comunista, porque consideraba que de esa manera podía contribuir en la lucha contra la pobreza que tan bien conocía. Pero su historia de militancia es extensa: fue militante en el sindicato vitivinícola de San Juan, presidente de la Comisión Juvenil en el barrio Capitán Lazo y presidente del Centro de Estudiantes en el colegio industrial de San Juan, en donde se recibió de técnico electricista.

En el Chocón también fue subdelegado obrero. Terminaba la primavera del ´69. Durante la primera quincena de diciembre del 69, se reunieron Antonio Alac, el cura-obrero Pascual Rodríguez y Armando Olivares para analizar la crítica situación de quienes estaban construyendo la represa: accidentes fatales, inseguridad laboral, maltrato de los capataces italianos. El clima era especial; el plantel de obreros contaba con trabajadores provenientes de provincias en donde ya habían sucedido revueltas por reivindicaciones sociales. Por eso es que un componente notable del conflicto fue un estado de ánimo de rebeldía que abundaba en todas partes. “La mayoría de los trabajadores y militantes eran peronistas. Los obreros nativos de Neuquén, la minoría, eran peronistas o sapagistas.

También había militantes del Partido Comunista; fue un aporte para debilitar la dictadura y recuperar la democracia y una derrota parcial porque los dirigentes fueron expulsados y despedidos” dijo Olivares. Hoy recordamos su 50 aniversario que es historia de esta región y ejemplo de lucha, a través de los recuerdos de quienes formaron parte de los hechos relatados .

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